Eres tan dura
como la piedra de mi mechero.
Me asaltan dudas de si te quiero.
Eres tan fría como el agua
que baja libre de la montaña.
(Estribillo) Y no lo entiendo.
Fue tan efímero
el caminar de tu dedo
en mi espalda
dibujando un corazón.
Y pido al cielo que sepa comprender
estos ataques de celos que me entran si yo no te vuelvo a ver. Le pido a la luna que alumbre tu vida que la mía hace ya tiempo que yace fundida. Con lo que me cuesta querer sólo a ratos mejor no te quiero, será más barato. Cansado de ser el triste violinista que está en tu tejado tocando pal´ inglés siempre desafinado. *** Eres tan tenue como la luz que alumbra en mi vida, la más madura fruta prohibida. Tan diferente y parecida a la tormenta que se llevó mi vida. Estribillo Mientras rebusco en tu basura nos van creciendo los enanos de este circo que un día montamos. Pero que no quepa duda, muy pronto estaré liberado porque el tiempo todo lo cura, porque un clavo saca otro clavo, siempre desafinado.

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